Você pode denunciar crimes de PRECONCEITO RELIGIOSO no Rio de Janeiro

Você sofre agressão, perseguição, coação ou qualquer ameaça por motivo religioso?

Denuncie através do site http://www.policiacivil.rj.gov.br na aba "DENÚNCIA"

Não é preciso se identificar!

A Constituição da República Federativa do Brasil determina, em seu Art. 5º, inciso VI: "É inviolável a liberdade de consciência e de crença, sendo assegurado o livre exercício dos cultos religiosos e garantida, na forma da lei, a proteção aos locais de culto e suas liturgias"

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Você também é uma vítima da CORRUPÇÃO!
Lembre-se disso nas próximas eleições...

13 janeiro 2008

Seqüestros: Ocorrendo com ou sem "ideologia", sempre será um crime.
O lance da ideologia, oras, é dar aparência de legalidade ao crime!
É o que pretende Chávez, ao afirmar que os narcotraficantes das FARC, na sua incompetência guerrilheira de mais de 40 anos de pura bandidagem, tenham na realidade um "projeto político". E tem gente no Brasil que aplaude a ambos, FARC e Chávez!
Insiste-se na visão maniqueísta de "nós/eles".
De um lado, essa gente - que não é maluca, nem ignorante, talvez perversa - defende, p.e., o julgamento dos crimes de seqüestro da chamada "Operação Condor", por que haveria de se punir exemplarmente os mandantes, em especial dos governos de "direita" e militares envolvidos para honrar a verdade e a memória dos fatos. Porém recusam que o mesmo tratamento seja dado para os seqüestradores dos movimentos de "resistência da esquerda" que pegaram em armas, talvez porque seja de mentira e deva ser esquecido! Legal, né?
Hoje, pela visão de Chávez, das FARC e daqueles espertinhos que os apóiam, seqüestro não é coisa das FARC, mas do governo constituído da Colômbia. É mesmo?
Vejam esta matéria do jornal espanhol El Pais:
Más de 1.200 personas han muerto durante su secuestro desde 1996
Un informe de País Libre de Colombia denuncia la situación de los cautivos
Un total de 23.401 personas han sido secuestradas en Colombia entre 1996 y 2007, de las cuales 1.288 murieron en cautiverio entre 1996 y 2007, según informaba ayer la Fundación País Libre para recordar el peligro al que se enfrentan los secuestrados en manos de alguno de los grupos armados ilegales colombianos. Hay tres causas principales de muerte: accidente, enfermedad y asesinados en el intento de fuga. El año pasado fallecieron 30, 18 que estaban en manos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), 11 en poder de la delincuencia común y uno cautivo del Ejército de Liberación Nacional (ELN).
"No se puede privilegiar un secuestro sobre otro", dice Gómez
Olga Lucia Gómez, directora ejecutiva de la fundación, que lucha contra este delito desde hace 11 años, declaraba ayer que "la dramática cifra de muertos muestra las deplorables condiciones en las que se encuentran quienes han sido privados de la libertad por esos grupos armados". Para Gómez, "este delito que cosifica a las personas no debería ocurrir en pleno siglo XXI".
De tanto escuchar a las familias de los que sufren esa situación, que degrada la dignidad de la persona, y a los propios secuestrados, a los que ayuda en su proceso de volver a la libertad, esta psicóloga conoce como la que más el alma de los que han vivido este calvario. Por eso se atreve a afirmar: "El temor más grande que sienten es morir lejos de sus familias, enfermar sin tener medicinas, ellos solos cuidándose a sí mismos".
Y es lo que contó ayer Consuelo González de Perdomo, una de las mujeres liberadas por las FARC en la selva colombiana. Sufrió paludismo, leishmaniasis -mal de la selva provocado por un parásito que destruye la piel. "Nos dan las medicinas básicas, pero si las cosas se complican no hay cuidado especial".
En estos días, la Fundación País Libre ha alzado de manera enérgica su voz. "Hay que proscribir el secuestro como herramienta política. Los grupos armados deben dejar esta práctica antes de sentarse a hablar de paz", añade Gómez.
En este país de eterno conflicto, las FARC tienen 700 personas en sus cárceles (entre ellos los 43 llamados canjeables con los que aspiran conseguir la libertad de sus combatientes en prisión); el ELN, desde que empezó el último acercamiento con el Gobierno, ha secuestrado a 105 personas; los paramilitares terminaron su desmovilización el año pasado sin dar razón de 250...
Olga Lucía Gómez tiene un empeño para 2008: que el país conozca la cara y las historias de las 3.000 personas que permanecen en cautiverio, gente del común que no han logrado el interés de la prensa. Una idea le obsesiona: "No se puede privilegiar un secuestro sobre otro; no hay una dignidad más importante que otra".
Por eso, a pesar de apoyar el Acuerdo Humanitario porque representaría la libertad de 43 personas, insiste: "El problema del secuestro va más allá; hay que incluir a todas las víctimas".

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